viernes, 1 de abril de 2011

Los cuatro pilares del desarrollo socio-económico de Puerto Rico (Columna El Vocero p. 29)

Todos estamos de acuerdo en cuanto a los asuntos que merecen la mayor atención de parte de nuestro gobierno.  La seguridad, la educación, la salud y los recursos con que contamos son los temas de mayor importancia para los puertorriqueños.


La paz y tranquilidad en nuestro entorno encabeza las preocupaciones de nuestra gente. Estamos viviendo tiempos de alta incidencia criminal, particularmente en el número de asesinatos.  La presente administración es consciente de que hay que atajar la criminalidad en todas sus vertientes.  En primer lugar, las agencias estatales y federales de ley y orden han estado aunando esfuerzos en esta lucha como nunca antes.  El Gobernador Fortuño no ha escatimado al asignarle recursos a la policía, inclusive llegó a activar la Guardia Nacional de Puerto Rico para darle apoyo.  Asimismo, en un ambiente de recortes presupuestarios eximió a las agencias de seguridad de rebajas de presupuesto.  Y desde Washington, mi oficina ha requerido que la Agencia de Seguridad Nacional y el Departamento de Justicia Federal asignen más recursos a sus dependencias en la isla.

 Por otro lado, hay que reconocer que las mejores soluciones son aquellas que atienden las raíces de esta problemática y que envuelven a toda la comunidad.  Es por esto que el Gobernador ha creado una alianza multisectorial para combatir la criminalidad, no sólo desde el aspecto policial y judicial, sino también con un enfoque salubrista, social y educativo.   Atendiendo el abuso de sustancias controladas y los problemas de salud mental, mejorando las oportunidades laborales y económicas del pueblo, fortaleciendo la educación de nuestros niños y reclamando la cooperación del pueblo se puede lograr detener el aumento en la criminalidad.  Las gestiones del gobierno y de la comunidad reflejan que, sin duda, nuestra seguridad es una prioridad.

En segundo lugar, la educación es vital para que Puerto Rico progrese.  Una juventud educada es una generación alejada de los vicios y respetuosa de su prójimo.  Una juventud motivada, preparada y competente se convierte en una fuerza laboral productiva y capaz de destacarse a nivel mundial.

Desde hace décadas, el Departamento de Educación ha estado plagado de problemas administrativos, habiendo sido caracterizado por los federales como uno de alto riesgo.  Esta administración también eximió la educación de los recortes presupuestarios y designó un grupo de trabajo compuesto de expertos administrativos para crear una infraestructura interna más efectiva en el Departamento.  Recientemente, por primera vez en muchos años, la agencia federal elogió los esfuerzos en Educación y declaró que pronto pasaremos a una etapa de acuerdos de cooperación entre ambas agencias. 

Al mismo tiempo, mi oficina ha estado colaborando con ambos departamentos para fortalecer la educación bilingüe en nuestras escuelas, ya que el dominio de ambos idiomas, el español y el inglés, es clave para el futuro de nuestros estudiantes.  Todos en Puerto Rico reconocemos la importancia de la educación de nuestro pueblo y tenemos que seguir trabajando para fortalecerla.

Tercero, para poder vivir una vida plena, la salud tiene que ser un derecho y no un privilegio.  El nivel de acceso a los servicios de salud es una buena manera de medir la calidad de vida de nuestra gente.  Este gobierno lanzó el programa MiSalud que mejora la cubierta a la población medico-indigente en la isla y aumenta el acceso a los servicios necesarios en las áreas de enfermedades crónicas, autismo, salud mental y tratamientos salubristas contra la adicción. 

En la capital federal, lidiamos una lucha histórica durante la consideración de la reforma de salud federal que resultó en que vamos a recibir tres veces más de fondos federales para MiSalud en los próximos años.  Claramente se le está dando la mayor atención a la salud de nuestro pueblo.

Finalmente, nuestros recursos tienen que ser adecuados para que Puerto Rico se desarrolle, para que atraiga inversión y para que la gente quiera residir aquí.  La infraestructura tiene que ser de primera, por lo que vemos proyectos de mejoras a las escuelas, carreteras y sistemas de transportación vial, de construcción de sistemas de agua y conexiones sanitarias, de expansiones a las redes de acceso digital al internet y de diversificación de nuestras fuentes de energía.  Tanto el Plan de Estímulo Criollo como la Ley ARRA nos han permitido desarrollar estos proyectos en tiempos de estrechez económica. 

Nuestros recursos naturales también son parte integral de nuestra capacidad de progreso.  Tenemos que continuar conservándolos y aprovechándolos simultáneamente para tener un ambiente propicio para el desarrollo comercial y residencial, la agricultura y nuestra oferta turística.  De igual manera, con la recién aprobada reforma contributiva se puede lograr que nuestra fuerza laboral tenga suficientes oportunidades de empleo y que Puerto Rico pueda competir en la economía globalizada. 

Todo buen gobierno tiene que establecer prioridades basadas en las necesidades del pueblo.  La seguridad, la educación, la salud y los recursos de nuestro pueblo tienen que seguir siendo los cuatro pilares del desarrollo socio-económico de Puerto Rico.

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